Una mirada triste perdida en el infinito se desace, el olor se desvanece.
La recompensa me supo a miel amarga, la vida no es del todo como la imaginaste, no puedes volar sin estrellarte, no puedes reír sin llorar.
Tantas cosas y tan pocas palabras, como pequeñas gotas de lluvia que no terminan de mojar, como el simplificado aroma de una rosa o como los últimos rallos de luz en el crepúsculo.
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