Tras el bofetón aquel que nos daban que nos enseñaba a hacer las cosas bien, recibimos de la vida otros tantos a medida que crecemos y se sabe de sobra que esos duelen más que los de una madre. Esa es su manera de hacernos ver que es dura y que aprender y seguir es la única ley para sobrevivir.
Es una lección que hay que aprender, no nacemos con ello de serie.
Suerte, mundo.
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