Echo de menos el mar, ese inconfundible olor a sal, la espuma danzando en la cresta de las olas, la magia de los atardeceres, las huellas en la arena, la brisa y ese ambiente húmedo y salado que se te pega a la piel y te cala los huesos. De vez en cuando debo volver, siento que me siento más unida al mar que a cualquier cosa que me retenga en cualquier lugar.
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